Ciencia y Sociedad

Sunday, March 02, 2008

ENTRE EL “DIA DE LA MUJER” Y EL “DIA DE LA MADRE”…

…¡madres nuestras que están en la tierra, santificado sea su nombre!

A propósito del Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo y el Dia de la Madre en México, 10 de mayo, me referiré en este texto no solo a las madres “biológicas”, que ya tienen su nicho social de reconocimiento, muy notorio en nuestro país; me referiré también a las “domésticas”, a las “sirvientas”, a las “nanas”, a las “muchachas” todas que, con diversos eufemismos son conocidas; soslayamos su contribución a la impronta de maternalidad que llevamos todos. Olvidamos que frecuentemente “la muchacha” tiene a su cargo, en mayor o menor grado, un complemento importante de los deberes de la mujer mexicana cuando ha procreado, trabaja y no puede o no quiere, asumir su responsabilidad biológica…De acuerdo, no todas las mujeres son madres, pero sí todas las madres son mujeres. Madres biológicas, paridas y reales unas y de reemplazo, a sueldo y encargadas de muchos de los mexicanos de clase mas o menos acomodada las otras. ¿Quién se acuerda de estas últimas, con mucha frecuencia sucedáneas del afecto maternal?

Provengo de un árbol genealógico cuyo apellido pasó de revista científica a nota roja en corto tiempo y no obstante -mismo tronco diferente rama- estoy orgulloso del linaje académico de la familia en que me tocó venir al mundo. Mi madre María Mercedes, fue hija mayor del Ing. Wilfrido Massieu Pérez, cofundador del IPN. Doy gracias a la vida por haber nacido de ella, madre inteligente y responsable, aunque aprensiva e hipertensa, como todos los que portamos ese “genoma” familiar -decir “genoma” es la moda-. Photobucket

Mi madre María Mercedes y el autor de este blog. ¿Año?...¡1931! -después de Cristo- Al fondo las arboledas de la antigua Hacienda de Narvarte.

Mi madre biológica falleció ya hace algunos años y en estas fechas me asalta la duda: ¿dónde quedarían mis otras madres, las no biológicas, las sirvientas, las de reemplazo pero que también me cuidaron, me alimentaron y me mimaron de pequeño…? ¿Dónde? ¿Dónde estarán Celedonia, Sebastiana, Magdalena, Rafaela, Gilberta, Toña?

En este contexto recuerdo aquella película francesa, dirigida por Chabrol, que se llamó “Los Primos” –Les Cousins, de allá por los 1950- antes de que el cine entre nosotros fuera de perspectiva dominante yanqui. En el film uno de los primos parisino, urbano y mal alumno trataba de pervertir al otro provinciano, ingenuo y “machetero”que busca ingresar a la Sorbona en medio de las orgías de fin de semana con que el primo sabotea su estudio. Comparten departamento. En el climax de los reventones el joven parisino hace su número: se lleva a la cabeza un kepí nazi, apaga las luces, enciende un candelero de cinco velas y deambula entre las parejas "fajosas" que se separan, los invitados atienden a la representación del ex soldado nazi en la soledad de su derrota y su geografía. Como en rito religioso el silencio es casi total. Solo se escucha la sinfonía num.40 de Mozart. Solemne, el joven francés declama en alemán –lujo del vencedor- “Oh meine mutter wo ist du? ich bin alein, gans alein…” (Oh madre mia ¿donde estás? he estado solo, muy solo…”) Aún me conmueve recordarlo y conmueve digo, porque es una metáfora de la realidad: cuando en medio de la obscuridad y la soledad del alma se busca, sí, a la madre, a la mujer…

Veo hoy a mi madre Patria –o mejor aún, mi madre Matria- en un tránsito obscuro, peligroso…la corrupción, la impunidad y perversión de los derechos del hombre inunda todo. Hay miedo, miseria y soledad… ¿Estaremos derrotados ya ante el impulso civilizatorio?¿Se desmorona nuestro país o es solo una crisis temporal?¿Al 1810 y 1910 de nuestra historia alcanzará un 2010? ¿Terminará de absorbernos "El Imperio..."? Me siento solo… reflexiono y me pregunto ¿Dónde está la mujer mexicana? ¿Para donde nos hacemos madre mia? ¿Dónde quedaron mis madres, todas?...

¿Dónde estará Celedonia de Zacatecas, quien ya vieja me hablaba de la Revolución, simulábamos combates y me regalaba queso de tuna?Celedonia Martínez

Celedonia Martínez -mi madre de reemplazo por 50 años- hacia 1963; era originaria de un rancho cerca de Guadalupe, Zacatecas.


¿Dónde quedó Rafaela también anciana, que me daba taco de sal en tortilla quemada y calmaba mi angustia?
¿Quién sabrá de Gilberta, mulata entrecana, que saludaba a los orishas mandingos al amanecer y bebía su “agua serenada”?
¿Y Sebastiana, donde quedó? después de arrullarme y pasearme por las milpas de la Hacienda de Narvarte.
¿Dónde encontraré a Magdalena y Toña que me iniciaron dulcemente en el misterio de la sexualidad?
¿Dónde estarán? Llegué a viejo y en estos dias ¿cómo darles las gracias?...

Mientras me angustia el presente –ya dije que soy genómicamente aprensivo- y voy por senderos al reencuentro de mis madrecitas, enciendo un candelero con la luz de Bertolt Brecht para iluminar el camino y apunto:

He crecido hijo de gente acomodada,
mis padres me pusieron un cuello almidonado y
me educaron en la costumbre de ser servido
y me instruyeron en el arte de dar órdenes...
Pero al llegar a mayor y ver lo que me rodeaba
no me gustó la gente de mi clase, ni dar órdenes, ni ser servido;
abandoné a mi clase y me uní al pueblo llano…


Manuel Servín Massieu
8 de marzo del 2008

Día Internacional de la Mujer